Por qué respirar por la nariz y no por la boca

La nariz es un filtro natural para el aire que entra en nuestro organismo y filtra las impurezas que se mantienen en suspensión en el aire que respiramos.

También humidifica y calienta el aire que pasa por las fosas nasales para que llegue a nuestros pulmones a la temperatura ideal.

La sangre se oxigena hasta un 25% mejor que si respiramos por la boca.

Pero, respirar por la boca aumenta el riesgo de alergias e infecciones respiratorias.

Xerostomia o boca seca, caries o mal aliento. Labios agrietados, encías inflamadas…

En niños, desde edades muy tempranas y a lo largo de su crecimiento, pueden llegar  a producirse maloclusiones dentales asociadas a una  alteración en el desarrollo del maxilar y de la mandibula por un incorrecto sellado labial acompañado de respiración bucal.

Es muy importante realizar controles frecuentes a lo largo del crecimiento y del recambio dentario con el fin de detectar de forma precoz un posible mal hábito de respiración bucal.

¿Qué causa la respiración bucal?

La respiración bucal puede deberse a diversos factores que pueden afectar a nuestro sistema respiratorio.

Una causa frecuente es la obstrucción nasal, que puede deberse a un tabique desviado u otros problemas estructurales.

Además, los malos hábitos bucales, como mantener la boca entreabierta al dormir o durante el día, también pueden ser culpables.

A veces, la genética también puede ser un factor. Es importante identificar la causa subyacente del problema para evitar complicaciones de salud a largo plazo.

La ansiedad y el estrés también pueden contribuir a la respiración bucal. Cuando nos sentimos ansiosos o agobiados, nuestros patrones respiratorios pueden alterarse y empezar a respirar por la boca.

Este tipo de respiración puede provocar hiperventilación y empeorar nuestra ansiedad o nerviosismo.

En consecuencia, es importante aprender técnicas para controlar la ansiedad y el estrés a fin de evitar que la respiración bucal se convierta en un hábito.

Beneficios de respirar por la nariz

La respiración nasal tiene varios beneficios importantes para nuestro bienestar general. Para empezar, actúa como filtro del aire que inhalamos, atrapando y eliminando partículas potencialmente nocivas, alérgenos y bacterias que, de otro modo, podrían llegar a nuestros pulmones.

Tomando aire por este método, podemos ayudar a protegernos de infecciones respiratorias, alergias y enfermedades relacionadas.

Además, la respiración nasal también añade la tan necesaria humedad al aire que inhalamos.

La sequedad del aire que respiramos puede irritar nuestro sistema respiratorio, pero la cavidad nasal lo humedece, haciéndolo más agradable de inhalar.

Esta humedad también ayuda a evitar la sequedad de garganta y pulmones, previniendo la tos, el dolor de garganta y la congestión.

Además, la respiración nasal también puede mejorar nuestra calidad del sueño. Ayuda a regular nuestra respiración, induciendo la relajación y reduciendo el estrés y la ansiedad.

Riesgos de la respiración bucal

La práctica de la respiración bucal puede acarrear diversos peligros para nuestro bienestar. Uno de ellos es que puede provocar sequedad bucal, con la consiguiente halitosis y deterioro dental.

Esto se debe a que, cuando inhalamos a través de la cavidad bucal, disminuye nuestra producción de saliva, lo que crea un entorno favorable para la proliferación de bacterias.

Además, respirar por la boca puede causar enfermedades respiratorias y reacciones alérgicas, ya que el aire entra en el cuerpo sin ser filtrado ni calentado por el conducto nasal.

Además, la respiración bucal puede repercutir en nuestro aspecto físico y postura. Los niños que respiran por la boca pueden tener una estructura facial larga y estrecha, dientes torcidos y barbilla pequeña.

Esto se debe a que inhalar por las fosas nasales ayuda a fomentar el desarrollo de los músculos y huesos faciales de forma que se refuerce una alineación adecuada.

La respiración bucal puede causar apnea del sueño, una afección en la que la respiración se detiene y se inicia durante el sueño, lo que provoca agotamiento y otros problemas de salud.

Cómo pasar de la respiración bucal a la nasal

Pasar de la respiración bucal a la nasal puede ser difícil, pero es un comportamiento que puede cultivarse con cierto esfuerzo.

Para empezar, presta atención a tu respiración a lo largo del día e intenta cambiar conscientemente a la respiración nasal cuando notes que estás tomando aire por la boca.

También puedes emplear técnicas de respiración para ayudar a tu cuerpo a adaptarse, como inhalar lentamente durante cuatro segundos, aguantar la respiración durante cuatro segundos y exhalar lentamente durante cuatro segundos por la nariz.

Otra forma de cambiar a la respiración nasal es identificar cualquier posible problema subyacente que pueda estar causando obstrucción.

Si tienes el tabique desviado o cualquier otro problema físico que dificulte la respiración por la nariz, acude a tu médico para hablar de las opciones de tratamiento.

Además, mantener una buena higiene bucal y evitar respirar por la boca en situaciones en las que no sea esencial (como al hacer ejercicio) puede ayudarte a entrenar a tu cuerpo para que respire de forma natural por la nariz.

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